Carta abierta

Durante muchos años tuve la costumbre de escribir. Hace algún tiempo dejé de hacerlo (las razones no vienen al caso). Leí mucho también y es otra cosa que dejé de hacer y que hoy lamento mucho.

Lo que si, nunca perdí, fue la costumbre de hablar, y hablar, y hablar… mucho, a veces, demasiadas veces hablé de más. Nunca supe quedarme callado pero esa es una historia diferente.

Algunas veces escribí para mi solamente, otras veces escribí para otros. Incluso le he quedado a deber escritos a algunas personas. Me disculpo por eso y prometo ponerme al corriente pronto.

Hoy, pues, retomo este placer de la escritura, como saben muchos que me son cercanos, me tomé unos días para reflexionar y para recomponer algunas cosas en mi vida. El retomar la escritura es una de esas cosas que quiero recomponer así que… aquí vamos.

No esperen nada original ni artístico en esto. No soy inventor ni soy artista. Nada de lo que encontrarán por acá es original, todo ha sido dicho ya alguna vez por alguna persona. Escribo sobre la tinta del mismo, inmutable y siempre cambiante río de Thagore, sobre los rayones de Einstein, sobre La Palabra de Dios (de cualquier Dios del que hable el credo de cada uno de Ustedes). Escribo copiando a José Alfredo y escribo inspirado en la locura de Van Gogh, cobijado a la sombra inmensa del Guernica y con la tibia frialdad de La Venus y La Piedad. Escribo, sobre todo, cubriéndome con los bordados llenos de amor y coraje de mi abuela Esther y sobre las cuentas y números interminables de mi abuelo Rutilio en los márgenes del diario. Mi abuelo. el hombre que me enseñó ese don de la bohonomía y de la honestidad, aunque yo no haya aprendido mucho de eso.

Claro! Escribo gracias a mi madre y a mi padre, pero ellos merecen unas líneas aparte. Otro día y con mejor ánimo.

Finalmente y, aunque escribo para mi, quiero pedirles paciencia y perdón por las faltas, omisiones, yerros y con cualquier cosa que les haya ofendido en el poco o mucho camino que hayamos andado y en el que sigamos andando juntos. Y quiero darles las gracias por ser amigos, familia y gente a la que aprecio y admiro.

Nos leemos! Un abrazo.

Víctor.