Domingo

Es Domingo y, cosa rara en mi, estoy sentado fuera de la Iglesia. Si, entraré a misa, aunque no ha sido ese el propósito de mi visita. Vine imitando a Pito Pérez, a ver el pueblo que considero ya mi pueblo. Vine a verlo desde la iglesia en la que yo también un día le dije a un sacerdote lo mismo que Pérez dijo al de su pueblo (casi, aunque con otras palabras pero por situación y mensaje parecidos).  Vine, por que yo empiezo igual un nuevo viaje y quería ver el pueblo antes de iniciarlo. Uno que no hubiera querido emprender pero, caray! Ya puesto en este camino, no hay más que recorrerlo completo. A mi aquel sacerdote me puso igual que a Pérez, una penitencia, espero que hoy Dios me levante el castigo. A eso vengo.

Eso si, aunque Pito no andaba haciéndole la mala obra a nadie cuando en su libro visita la iglesia, yo si, con la pena pero si, vine a hacerle la mala obra a una persona. Ni hablar, así es la vida y así salieron las cosas.

Pito quedó de verse varios días con el herrero del pueblo, que quería que Pito le contara su historia y este accedió, a cambio de una botella diaria. Yo vengo a devolver algunas historias, libros y videos que no son míos y en mi caso, todo se hará en una sola ocasión, no habrá necesidad de repetirla ya que lo que pudiera yo querer a cambio no me lo van a poder devolver.

En fin, llaman ya a misa. Iré y después tengo mi cita.

Víctor.