Cinco de Mayo – ¡Celebremos Raza de Bronce!

Mural del Artista Francisco Eppens con el tema Mestizaje en la Facultad de Medicina de la UNAM, 1954.

Mural del Artista Francisco Eppens con el tema Mestizaje en la Facultad de Medicina de la UNAM, 1954. Fotografía por rageforst en Flickr.

El Cinco de Mayo –que marca la exitosa defensa dirigida por el General Ignacio Zaragoza contra la invasión Francesa–, es quizá la celebración más significativa para el México moderno. La que mejor nos define e identifica como lo que somos hoy como pueblo y como nación. Me explico:

Nos define por que se basa en el orgullo de un pueblo que supo defenderse de la invasión de una la potencia extranjera de su tiempo.

Nos identifica por que otros pueblos (en una visión simplista) nos ven: a) como el indígena sentado bajo el nopal, o b) como el charro empistolado, bravo y borracho o, c) fiesteros y orgullosos celebrando el “cincou de mayou”.

Cuando nos ven como indígenas, se están refiriendo a reminiscencias del pasado Azteca, tal y como lo veían después de la conquista, durante la época colonial. Al vernos como charros empistolados nos están identificando con el México independiente pre- y post-revolucionario. Ambas son cosas del pasado.

Hoy somos el pueblo orgulloso, pujante y fiestero al que se adapta perfectamente la visión que tienen de nuestra celebración de esta fecha.

En el desarrollo histórico que nos ha llevado a ser el pueblo que hoy somos, la batalla del Cinco de Mayo marca el comienzo del México-Nación y del pueblo mexicano modernos. Pasamos de la visión nacionalista y regional de Juárez a asumirnos como actores capaces en el ámbito mundial con el Porfiriato. Lo marca aún y cuando entre Juárez y Díaz hayamos vivido el breve período en el que Francia impuso a Maximiliano como emperador.

Lo marca porque es una defensa realizada por el México mestizo (que hoy somos), porque se alimentó tanto del orgullo del pasado indígena como del orgullo de un pueblo que empezaba ya a entender cómo resolver sus diferencias internas (entre conquistadores y conquistados) y a integrarse (y a asumirse, y a aceptarse) como uno solo.

Cada etapa y cada visión ha contribuido a lo que hoy somos. ¡Claro! Desde el mítico Aztlán y la fundacional llegada de los Aztecas al islote México-Tenochtítlan, pasando por Cortés y el Catolicismo, siguiendo por el mestizaje, la Independencia y la Revolución. Al final todo se mezcló y resultó en esta fantástica y querida Raza de Bronce.

¡Celebremos pues, en nuestra diversidad y mestizaje! Con orgullo: ¡Viva México!

@vmarquez